Si bien una imagen visual no posee sonido, lo posee inexorablemente a través de sus condiciones. Es por eso la elección de imágenes donde el sonido no este pero se sienta.
Decidí acompañar cada cuadro de un sonido correspondiente para jugar un poco más con la temática.
Existen dos opciones:
Formar parte del cuadro, escuchando el audio mientras lo miramos, u observar el cuadro imaginándose el posible sonido, para luego compararlo con el del audio. Esto llevaría a que la imagen sea como un libro, y el escuchar el sonido sea la una película de ese libro, ya que ese sería el efecto que generará el segundo sobre el primero… siempre es mejor lo que la imaginación produce y no lo que está ya definido…
Son dos buenas opciones para formar parte de la escena, una dentro de la misma, estando allí, y la otra creándola.