
Por ahí no es muy alentadora, pero si conmovedora, la melancolía es profunda y puede ocasionar con una mirada o una postura una pequeña sensación de angustia en la garganta, esa angustia que a veces el sacarla nos produce cierto placer.
No evites la melancolía, aprovechala y superala para luego seguir adelante de una mejor manera.